miércoles, 19 de octubre de 2016

Como Hacer Vino?

El ser humano ha hecho vino casero durante miles de años y es posible hacerlo con cualquier tipo de fruta, aunque las uvas son la alternativa más popular. Después de mezclar los ingredientes, deja que el vino fermente y luego añéjalo antes de embotellarlo. Este proceso simple y antiguo da lugar a un vino delicioso del que puedes sentirte orgullo por haberlo hecho tú mismo.
Ingredientes:

  • 16 tazas de uva
  • 2 tazas de miel
  • 1 paquete de levadura
  • Agua filtrada


1.- Reúne los materiales. Además de los ingredientes, necesitarás unos cuantos materiales básicos para asegurarte de que el vino pueda añejarse sin que lo afecten los insectos o las bacterias. La elaboración de vino casero no es un proceso costoso, así que no es necesario despilfarrar en equipo especial. Necesitarás los siguientes materiales:
  • Un cántaro o frasco de vidrio de 7,5 L (2 galones) (por lo general, los encuentras en tiendas de antigüedades o de segunda mano, aunque ten en cuenta que muchos cántaros eran usados para almacenar el chucrut o los encurtidos, así que podrían contaminar el vino.[1])
  • Un garrafón de unos 4 L (1 galón) (un recipiente de vidrio con un cuello pequeño)
  • Una esclusa de aire
  • Un tubo de plástico delgado para usar en la extracción
  • Botellas de vino limpias con corchos o tapa de rosca
  • Tabletas de metabisulfito de sodio (opcional)


2.- Elige la fruta que usarás.
 Puedes preparar el vino con cualquier tipo de fruta, aunque las uvas y las bayas son las alternativas más conocidas. Elige la fruta que esté en su punto máximo de sabor. Es mejor optar por frutas orgánicas que no han sido tratadas con químicos, ya que no querrás que estos terminen dentro del vino. De ser posible, utiliza fruta que hayas recogido tú mismo o cómpralas en un mercado de productores.
3.- Lava la fruta. Quítale los tallos y las hojas, y asegúrate de que no queden partículas de suciedad o polvo. Enjuágala bien y colócala en el cántaro. Puedes pelar la fruta antes de machacarla, pero gran parte del sabor del vino proviene de la cáscara. Pelarla dará lugar a un vino mucho más suave.
  • Algunos productores de vino prefieren no lavar la fruta antes de machacarla. Dado que la fruta contiene levaduras naturales en su cáscara, es posible hacer que el vino utilice únicamente la levadura de la cáscara y el aire. Sin embargo, lavar la fruta y controlar la levadura que agregas te permite asegurarte de que el sabor del vino será de tu agrado. Dejar que la levadura silvestre crezca puede producir un mal sabor. Si estás dispuesto a experimentar, podrías producir dos lotes de vino, uno con levadura controlada y otro con la silvestre para determinar cuál te gusta más.
4.- Machaca la fruta. Con la ayuda de un prensador de papas o con tus manos, machaca y exprime la fruta para liberar sus jugos. Sigue haciéndolo hasta que el nivel de jugo de fruta se encuentre a unos 4 cm (1 ½ pulgada) de la parte superior del cántaro. Si no tienes fruta y jugo suficiente para llenar el cántaro casi hasta el borde, complétalo con agua filtrada. Agrega una tableta de metabisulfito de sodio, la cual liberará el dióxido de azufre en la mezcla, matando a la levadura silvestre y a las bacterias. Si vas a hacer vino con levadura silvestre, no coloques la tableta de metabisulfito de sodio.
  • Como una alternativa para la tableta, puedes verter 2 tazas de agua hervida sobre el jugo de fruta.
  • Usar agua de grifo puede afectar el sabor del vino, ya que contiene aditivos. Asegúrate de usar agua filtrada o de manantial.
5.- Incorpora la miel. La miel le proporciona alimento a la levadura y endulza el vino. La cantidad de miel que uses afectará directamente la dulzura del vino. Si prefieres uno más dulce, agrega más miel. Por el contrario, si no quieres que lo sea tanto, limita la cantidad de miel a 2 tazas. También ten en cuenta el tipo de fruta que vas a usar. Dado que las uvas tienen un contenido alto de azúcar natural, no necesitas agregar mucha miel al vino. Las bayas y otras frutas con un contenido de azúcar más bajo requerirán más miel.
  • Si gustas, puedes sustituir la miel por azúcar o azúcar moreno.
  • Siempre puedes añadir más miel después en caso de que el vino no esté tan dulce para tu gusto.
6.- Añade la levadura. Si vas a usar tu propia levadura, es el momento de añadirla. Viértela en el cántaro e incorpórala a la mezcla usando una cuchara de mango largo. A esta mezcla se le conoce como mosto.
  • Si vas a hacer vino con levadura silvestre, omite este paso.
Fermentar el Vino
1.- Cubre el cántaro y almacénalo toda la noche. Es importante usar una cubierta que no deje entrar a los insectos pero que permita la entrada y salida del aire. Puedes usar una tapa diseñada para este propósito o estirar un trapo o camiseta sobre la abertura y asegurarlo en su lugar con una banda de goma grande. Coloca el cántaro sellado en un área cálida a una temperatura de unos 21 °C (70 °F) durante la noche.
  • Colocar el cántaro en un lugar frío no facilitará el crecimiento de la levadura. Almacenarlo en un lugar con demasiado calor la matará. Así que encuentra un lugar intermedio en la cocina.
2.- Revuelve el mosto un par de veces al día. El día siguiente a la preparación de la mezcla, retira la cubierta y revuelve completamente para luego volver a cubrirla. Hazlo cada 4 horas durante el primer día, luego sigue haciéndolo unas cuantas veces al día durante los próximo 3. La mezcla debe comenzar a burbujear a medida que la levadura comienza a actuar. Este es el proceso de fermentación que da lugar a un vino delicioso.

3.- Cuela y extrae el líquido. Cuando dejen de aparecer las burbujas, alrededor de tres días después de preparar la mezcla, cuela los residuos sólidos y extrae el líquido en el garrafón para almacenarlo por un largo plazo. Una vez que lo hayas extraído en el garrafón, fija la esclusa de aire a la abertura para permitir la liberación de gas y evitar que el oxígeno ingrese y arruine el vino.
  • Si no tienes una esclusa de aire, puedes colocar un globo pequeño en la abertura. Cada pocos días, sácalo para liberar el gas acumulado y vuélvelo a colocar inmediatamente.
4.- Deja que el vino añeje durante al menos un mes. Es mejor si permites que añeje hasta por un periodo de nueve meses, tiempo durante el cual el vino se añejará y endulzará, produciendo un sabor mucho mejor. Si usaste un poco más de miel en la preparación del vino, es mejor añejarlo un poco más o sabrá demasiado dulce cuando lo pruebes.
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Paul Fico Nunez